viernes, 27 de febrero de 2015

Larry es mi amigo

SPOILERS DE PARKS AND RECREATION

Gary "Jerry"/"Larry"/"Terry"/"Garry" Gergich es Pawnee, es lo mejor de este pedacito de cielo situado en Indiana. Jerry es, en definitiva, la representación física de un estado mental, es un “happy place” andante interpretado con enorme acierto por
Jim O'Heir.

El final de Jerry me parece el más inspirado de todos: es alcalde de Pawnee durante 10 mandatos consecutivos. Vive hasta los 100 años y celebra su cumpleaños junto su adorada Gayle, sus hijas, sus nietos y sus bisnietos. Una enorme y feliz familia. Siento cierta envidia hacia Garry Gergich porque fue un hombre feliz y querido, porque logró todas su metas y porque explotó su creatividad a través de diversas vías (música, pintura, arte). 

Durante las siete temporadas de Parks and Recreation vimos como era objeto de burla y escarnio por parte de unos compañeros de trabajo que nunca se molestaron en conocerle realmente y que nunca supieron apreciarlo. A pesar de eso, Jerry era feliz con su puesto en el departamento -donde pasó más de 30 años-, con su compañía y con sus crueles bromas. Tanto es así que aunque se retiró regresó como interno al departamento para ayudar con lo que fuera. 

Lo más importante para Jerry era su familia. Su trabajo le permitía pasar tiempo con ellos. Reconozco que su familia era extrañamente perfecta, irritantemente feliz y eso era algo que dejaba descolocados al resto de personajes y a los espectadores. 

Jerry era una persona dichosa pero esa felicidad no tenía nada que ver con su trabajo, él no tenía la necesidad de realizarse a través de su empleo en el departamento, lo hacía lo mejor posible, le ponía entusiasmo y siempre estaba disponible, pero no era el centro de su vida -para Leslie si-. Jerry mantiene separadas su esfera familiar de su esfera laboral. Aún recuerdo cuando los demás personajes conocen a Gayle o a una de las hijas, la sorpresa fue mayúscula. 

Los guionistas construyeron un personaje que era una caja de sorpresas: notario, pintor, pianista... Lo que destacaron de este hombre de mediana edad del medioeste norteamericano es que no dedicó su ser al trabajo y optó por cultivarse a sí mismo como persona y padre de familia. Es esa sencillez y plenitud vital lo que más me sorprende y agrada del personaje. Algunos pensaréis que Jerry no lo tenía todo, le faltaba el respeto de sus compañeros, pero a él eso no le afectaba porque tenía todo lo que necesitaba para ser feliz. Y, en la última temporada, los guionistas reconocieron la grandeza del personaje a través de una conversación con Donna de lo más enternecedora y otorgándole un final maravilloso. 

Jerry es lo mejor de Pawnee y es un ejemplo de que todos escondemos grandeza, podemos ser pianistas, grandes pintores, podemos ser estupendos padres, tener una familia maravillosa y disfrutar con un bar de temática jurásica. Jerry es leal, sincero, amable y agradecido. Es un gigantesco oso de peluche al que dan ganas de abrazar. Todos deberíamos subirnos a una silla y declarar, como Ben, que:  


sábado, 14 de febrero de 2015

Las mujeres de Sally Wainwright

En los últimos meses he descubierto a Sally Wainwright, guionista británica ganadora del premio BAFTA y creadora de Last Tango in Halifax y Happy Valley, dos dramas de altos vuelos de la BBC que compagina con los guiones de Scott and Bailey, un procedimental de la ITV que ya va por su cuarta temporada. Wainwright se ha especializado en los dramas modernos y en la creación de personajes femeninos fuertes. 

Esta pelirroja amante de los gatos comenzó escribiendo para la serie de The Archers de Radio 4 y pasó cinco años fraguándose como guionista en Coronation Street donde coincidió con Paul Abbott, Russell T Davies y con su mentor, Kay Mellor. En 2009, ganó el Writer of the Year por Unforgiven. Desde entonces su éxito no ha dejado de aumentar gracias al trío de ases compuesto por Scott and Bailey, Last Tango in Halifax y Happy Valley. La conexión más clara entre sus tres último trabajos es que sus protagonistas son mujeres pero eso no significa que sus series sean consideradas “series para mujeres” sino que son vistas por audiencias de ambos sexos. 

Scott and Bailey data del 2011 y trata sobre dos policías de Manchester con personalidades diferentes pero complementarias. La idea de la serie fue de las actrices Suranne Jones y Sally Lindsay, y para su creación contaron con el apoyo y consejo de la Inspectora Diane Taylor. Wainwright cree que la verosimilitud y los detalles son la base de un buen guión. En esta entrevista con The Independent cuestiona el trabajo de muchas series británicas que basan su investigación en lo que ven en los procedimentales americanos. Esa imagen no es creíble, no es cierta y eso provoca que la serie se distancie de la realidad. En Scott and Bailey, el asesoramiento de la inspectora Diane Taylor fue fundamental para asegurar de que los procedimientos policiales mostrados fuesen correctos.

Para Last Tango in Halifax (2012), Wainwright se basó en la historia de su propia madre, Dorothy. Tras la muerte de su pareja en 2001, Dorothy se mudó a  Oxforshire para vivir con su hija. Allí, vía Friends Reunited, contactó con un viejo amor de juventud, Alec Walker. El éxito de esta tierna historia de amor adulto en el Reino Unido fue arrollador. No solo el guión es magnífico sino que cuenta con un reparto de relumbrón que exprime al máximo las palabras de Wainwright. 

Happy Valley (2014), el éxito más reciente de esta guionista, aglutina todo el buen saber hacer de Wainwright: historias humanas, mujeres fuertes, familias desestructuradas, hombres egoístas e infantiles, delicadeza, sutileza. Para protagonizar esta historia de violencia contó con la actriz Sarah Lancashire, con quien coincidió en Last Tango in Halifax. 

Con más de 25 años de carrera a sus espaldas, Wainwright sabe que, dentro de la industria televisiva británica, es una rareza porque los guionistan tienden a escribir personajes masculinos. Admite sin ambages que encuentra a las mujeres más interesantes sobre todo si son mayores porque cuanto mayor es una persona más historia tiene. Wainwright ha reconocido en numerosas entrevistas que se sorprende de que las mujeres sigan un paso por detrás a la hora de ser representadas en televisión. Cuando le dicen que sus personajes femeninos son fuertes y que eso es lo que la televisión necesita siempre se pregunta por qué es tan raro tener mujeres protagonizando historias y por qué, en general, las relaciones de las mujeres en pantalla tienden a ser negativas. Siempre hay un conflicto y casi siempre está determinado por un personaje masculino. Sin embargo, en las series de Wainwright, las mujeres disfrutan en compañía de otras mujeres. La mayor parte de ellas tiene relaciones buenas con otras mujeres: hablan, se divierten, tienen complicidad, se apoyan. No hay más que ver la dinámica que se establece entre Janet Scott, Rachel Bailey y Gill Murray en Scott and Bailey para admirar la construcción de una relación de amistad y de trabajo entre mujeres en un mundo dominado por los hombres. 

Por desgracia, no solo la televisión está huérfana de mujeres complejas, fuertes e interesantes sino que cuando aparecen este tipo de personajes suelen ser jóvenes. Parece que no hay sitio para las mujeres adultas, profesionales y osadas en la pequeña pantalla. Las obras de Wainwright son un paso más hacia la equidad en la televisión. Y no estoy hablando solo de equidad delante de la cámara sino que también detrás: directoras, guionistas, productoras...

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