Grantchester, el sacerdote que resuelve crímenes

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La ITV tiene un nuevo drama en antena, se trata de Grantchester, un drama ambientado en 1953 centrado las aventuras de Sidney Chambers (James Norton), un joven sacerdote anglicano que además de encargarse de la pequeña iglesia de la localidad ayuda al inspector Geordie Keating (Robson Green) a resolver crímenes. La serie está basada en las novelas de James Runcie, hijo del antiguo arzobispo de Canterbury, y consta de seis capítulos.

Sidney (James Morton) fue soldado de la Guardia Escocesa en la Segunda Guerra Mundial, bebe whiskey y cerveza, fuma, le gusta el jazz y es demasiado guapo como para ser sacerdote. Además, está enamorado de Amanda Kendall, una amiga de la infancia que le corresponde pero que va a casarse con otro hombre. La trama amorosa se desarrolla poco a poco a medida que va avanzando la temporada. A pesar de la evidente atracción que existe entre Sidney y Amanda su amor parece que nunca podrá convertirse en algo real y tangible.

James Norton se pone en la piel de un personaje diametralmente opuesto al que interpretó en Happy Valley. Ahora es un hombre angustiado por los recuerdos del pasado y preocupado por el bienestar de sus feligreses. Aunque eligió ser sacerdote parece que esa vida no le llena plenamente y por eso acaba resolviendo crímenes junto al inspector Keating. La relación que se establece a lo largo de la serie entre Chambers y Keating discurre de manera natural y creíble, aunque sus vidas son muy distintas comparten rasgos y experiencias que acaban por unirlos: ambos estuvieron en la guerra y conocen el horror, ambos beben para intentar acallar los recuerdos de aquella época, ambos creen en la justicia y en el trabajo bien hecho; y ambos tienen buen olfato para la investigación. Keating es más brusco y directo, Chambers más observador e intuitivo. Cada capítulo enfrenta a este dúo con un nuevo misterio. El hecho de que Sidney sea sacerdote, unido a su carisma y encanto natural, le permite llegar con facilidad a los sospechosos y los testigos, puede preguntar sin levantar sospechas ni suspicacias y tiene acceso a lugares donde la policía nunca es bien vista.

Entre los secundarios de Grantchester se encuentra la señora Maguire, la severa y malhumorada ama de llamas de Chambers. Una mujer que conoce la Biblia y que siempre no se muerde la lengua a la hora de opinar. Cuida la casa, hace la comida y se preocupa de la salud, la moral y la vida amorosa del protagonista. Leonard Finch, interpretado por Al Weaver, es un sacerdote novato que se instala con Sidney en Grantchester para aprender el oficio y que tiene serias dudas morales sobre “el otro trabajo” de su compañero. También tenemos que mencionar a Dickens, el precioso labrador negro que acompaña a Sidney en sus paseos en bici por los preciosos paisajes de Grantchester.

Una serie sencilla, sin ambiciones, bien hecha y ambientada. Un producto de misterio con un protagonista carismático y magnético que se desenvuelve con soltura fuera de su elemento. El personaje de Sidney es sólido y complejo, la construcción del mismo está muy lograda pero, en contraposición, el personaje de Keating apenas está esbozado. Sabemos muy poco de este policía con familia numerosa y problemas con la bebida. Esperemos que profundicen más en su pasado, en su carácter y en su relación con Sidney.

Tras ver tres de los seis capítulos de la primera temporada constato que Grantchester tiene potencial para convertirse en una gran serie pero por ahora se conforma con ser un producto bien hecho y mejor filmado que no acaba de explotar totalmente el buen material con el que cuenta. 

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Razones para amar a Ron Swanson

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Sin ningún orden en particular voy a enumerar las razones por las que amo a Ron Swanson de Parks and Recreation. 

Es todo un manitas capaz de arreglar prácticamente cualquier cosa. Él solito acondicionó toda la tercera planta del ayuntamiento de Pawnee. 

Es Duke Silver, un exitoso saxofonista.

Sabe como desconcertar a la gente y evitar que se tomen demasiadas confianzas. 

Tiene varias cabañas.


Es generoso. Recordemos que le pagó los estudios a Andy, ayudó a Tom y le vendió una de sus cabañas a April por nada más y nada menos que el contenido de su bolso. 

Lo tiene todo muy claro.


Es un trabajador nato. Sin embargo, su puesto en el ayuntamiento le importa bien poco. 



Posee una increíble resistencia al alcohol pero cuando se emborracha de verdad tiene pinta de ser tremendamente divertido. 


Da muy buenos consejos.


Ha encontrado el lugar más feliz de la tierra.


Tiene un macabro sentido del humor.



Su escala de valores es firme y clara.

Es previsor, siempre tiene un plan de escape.


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Chasing Shadows, otro detective con autismo

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Tenía dos motivos para ver Chasing Shadows: Reece Shearsmith y Alex Kingston. En este nuevo drama policial de la ITV, Shearsmith (Psychoville, Inside 9) interpreta a un detective solitario y obsesivo que padece un trastorno del espectro autista. En este caso parece que se trata del síndrome de Asperger aunque nunca se habla abiertamente del tema a lo largo de los cuatro capítulos que componen la primera temporada de la serie.

Su detective Sean Stone es un hombre arisco, silencioso y poco dado a la interacción social que trabaja en la unidad de personas desaparecidas tras ser expulsado de homicidios tras una intervención demasiado sincera ante la prensa. Allí se dedicará a ignorar a Ruth (Alex Kingston), su compañera, a clasificar cientos y cientos de expedientes, a reorganizar el sistema de la oficina y a meterse en problemas debido a su incapacidad para comunicarse y seguir las directrices internas de la organización.

El personaje de Shearsmith, actor que siempre da lo mejor de sí mismo en sus trabajos junto a Steve Pemberton, es plano. Su enfermedad y su personalidad están desdibujadas. Plantean su enfermedad pero de una manera tan vaga que no llega a interesar ni a resultar espectacular (como en el caso de Sherlock). Durante la primera temporada apenas vemos resquicios de humanidad en el detective Stone y por eso resulta harto complicado establecer una conexión con el personaje y su problemática.

Los cuatro capítulos de la temporada presentan dos casos diferentes -cada caso abarca dos episodios- en el primero investigan la desaparición de una adolescente y en el segundo, la de un abogado de cincuenta años que lleva más de un año sin dar señales de vida.

Chasing Shadows es una serie gris, anodina. No hay nada que destaque; ni la originalidad de los casos, ni los diálogos, ni las interpretaciones ni el supuesto cliffhanger con el que pretenden conseguir una segunda temporada. La serie no aporta nada nuevo al género ni sirve como ejemplo brillante del canon procedimental. La construcción de personajes es perezosa, aportando un par de detalles que, sin ser demasiado sutiles, dibujan con brocha gorda a un detective problemático, a una madre soltera trabajadora (Alex Kingston) y a un policía eficiente (Noel Clarke) cuya única función parece ser la de poner cara de enfadado.

Resumiento, ahorraros el tiempo y dedicaros a ver otras cosas más interesantes. No siempre lo que viene de la Gran Bretaña es digno de alabanza. Olvidemos la existencia de Chasing Shadows.

De un tiempo a esta parte los trastornos del espectro autista parecen haberse convertido en un valioso añadido a la creación de personajes. Hemos visto muchos casos de policías y detectives que carecen de habilidades sociales y y de de empatía, que viven encerrados en su mundo y que son, en lo suyo, increíblemente buenos: Adrian Monk, Saga Norén, Sherlock Holmes, Temperance Brennan, son algunos ejemplos. También la comedia se ha aprovechado del autismo para componer personajes tan memorables como Moss de The It Crow, Sheldon Cooper de The Big Bang Theory o Abed de Community.

PD: La conexión Doctor Who de la serie recae en la presencia de Alex Kingston, nuestra River Song; Noel Clarke, el Mickey de Rose; y Adjoa Andoh, la madre de Martha Jones.

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Un monstruo llamado Lily Tucker-Pritchett

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Hace unos días leí en una web un artículo que se centraba en la pequeña Lily de Modern Family, el texto expone que la hija de Cam y Mith es uno de los peores niños creados por la pequeña pantalla. La terrible niña es el fruto de una paternidad mal entendida. Cam y Mitch la quieren mucho pero nunca le han puesto ningún límite o restricción. Lily ha crecido consentida y sobreprotegida. Sus padres han proyectado sobre ella un mal entendido ideal de paternidad en el cual no existe la palabra no. 

Lo cierto es que Aubrey Anderson-Emmons ha ido ganando protagonismo y espacio en la serie desde su llegada en la tercera temporada. Los guionistas descubrieron un filón en Lily y convirtieron a la niña en un ser egoísta, cínico y directo digno de enfrentarse al mismísimo Gregory House en un duelo dialéctico. Hay que ser claros, los desplantes de la niña son demasiado adultos, ahí radica su humor y su fuerza. No te los esperas. 

Lily es un ser taimado, admitámoslo. Sabe sacar tajada de las debilidades e inseguridades de sus padres. Ha aprendido a jugar con ellos para lograr todo aquello que se propone y su influencia no termina en la puerta del hogar Tucker-Pritchett sino que es capaz de intimidar, insultar y mangonear a los demás miembros de la familia. 

Alguien debería decirles a Cam y a Mitch que son unos padres terribles. Si nos fijamos en las otras familias de la serie: los Dunphy y los Pritchett-Delgado; vemos modelos de crianza mucho más enérgicos y saludables. No niego que tengan defectos y fallos, ser padre no es sencillo, pero el caso de Cam y Mitch es mucho más sangrante porque los efectos perversos de su inutilidad parental ya son evidentes. ¿Qué clase de adolescente será Lily? 

Los guionistas le han otorgado un carácter horrible a una niña tan pequeña. Lily no solo es egoista. respondona y manipuladora, también es elitista y materialista. ¿Un reflejo de sus padres? Sabemos que Cam y Mitch tienen defectos pero parece que eso es lo único que han sido capaces de transmitir a su hija. ¿Cómo es eso posible? 

Recién empezada la sexta temporada de Modern Family recuerdo aquel vídeo de los Emmy en el que el reparto de la serie admitía que vivía atemorizado porque "LILY ES UN MONSTRUO". 


La niña llegó a la serie en 2011 cuando las gemelas Ella y Jaden Hiller, que interpretaban a Lily de pequeña, fueron despedidas porque necesitaban una actriz más mayor para el papel. Aubrey fue seleccionada con cuatro años, desde entonces hemos visto como crecía su protagonismo y como les robaba a Manny y a Luke el puesto de "estrella infantil". 

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You're the worst, la sorpresa de FX

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Es agradable que una serie te sorprenda, muy agradable. You're The Worst, comedia creada por Stephen Falk para FX, es una de esas series de las que no esperas nada, de la que poco sabes, que no mucha gente ve y que, sin saber muy bien cómo, se vuelve una de las indispensables de tu lista. 

La historia se centra en dos personajes desagradables e irritantes: Jimmy y Gretchen. Ambos son conscientes de que son dos personas intratables, insufribles, egoístas y manipuladoras. Son, en definitiva, mala gente. Gente que roba en las bodas, que secuestra gatos, que se aprovecha de las inseguridades y debilidades de los demás para conseguir sus objetivos, que bebe a cualquier hora del día, que solo se preocupa por ella misma. Estos dos se conocen en la boda de la ex de Jimmy y pasan la noche juntos. A priori, parece que nada les une. Sus respectivas trayectorias vitales y amorosas les han convertido en seres reacios a las relaciones y ajenos al concepto de amor pero la química que existe entre ellos es innegable y lo que no debería haber sido más que una noche de sexo desenfrenado y confesiones se convierte, poco a poco, en una relación que avanza a trompicones bajo el implacable sol de Los Ángeles y la incrédula mirada de los conocidos de la improbable pareja. 

La serie de Stephen Falk rompe con los convencionalismos de las comedias románticas gracias a un punto de partida poco o nada habitual, poniendo el foco de atención en dos seres por los que no deberíamos sentir simpatía pero que acaban conquistando al espectador gracias a la buena química entre Chris Geere y Aya Cash, los actores que se ponen en la piel del insufrible Jimmy, un escritor inglés afincado en Los Ángeles, y de la arrolladora Gretchen, una  publicista caótica y autodestructiva. 

You're The Worst, con una primera temporada recién finalizada de diez capítulos, es una serie genuinamente divertida que no fuerza las situaciones cómicas sino que deja fluir el humor a través de unos personajes muy bien dibujados; unas situaciones que, sin llegar a ser delirantes, tienen siempre un componente grotesco y unos diálogos ágiles, agresivos y certeros que evidencian muchas de las dudas, tribulaciones y problemas de los treintañeros de hoy en día. Además, la serie consigue evitar el desastre que podría suponer que sus dos protagonistas fuesen demasiado “malvados” intercalando  momentos dulces e íntimos en lo que vemos lo mejor de estos dos.  Parecía improbable que Gretchen y Jimmy funcionasen pero se complementan. Son capaces de aguantarse y retarse mutuamente espoleando hacia adelante una relación por la que pocos apostaban.

Un detalle que me gusta de la serie es la honestidad con el que abordan el tema sexual. La primera noche que Jimmy y Gretchen pasan juntos es un catálogo de posturas, intimidad y realismo. Ya quisieran otras series y películas tratar de manera tan natural el sexo entre adultos. 

Otro punto que ayuda a dotar de conistencia la serie son los secundarios, personajes que sirven de alivio cómico sin renunciar nunca a su potencial dramático. Lindsay (Kether Donohue), la mejor amiga de Gretchen, es una mujer casada, insatisfecha, superficial e infeliz que no encaja en el rol de perfecta ama de casa de los suburbios pero que no quiere renunciar a esa ideal de vida. Edgar Quintero, interpretado por Desmin Borges, es un veterano de guerra con estrés post-traumático que vive con Jimmy. Suele ser la voz de la razón dentro del grupo y resulta enternecedor la forma en la que se preocupa por la relación de su compañero y Gretchen. 

Resumientdo, You're the Worst es un nuevo enfoque a un género que parecía desgastado y repetitivo, una inspirada vuelta de tuerca al chico conoce chica de toda la vida.  Lo más maravilloso de la serie es que te implicas en ella: quieres saber qué sucede con Jimmy y con Gretchen, sufres por Lindsey, te preocupas por Edgar, incluso por Kieran. Parecía difícil que una serie centrada en dos seres odiosos acabese haciéndose un lugar en mi corazoncito seriéfilo pero ha pasado. Y me alegro.

Podéis encontrar imágenes de la serie aquí.

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The Booth at the End, cápsulas de maestría actoral

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Varios personajes se citan con un hombre en una cafetería: una monja católica que hace tiempo que no escucha la voz de Dios, una anciana cuyo marido padece Alzheimer, un hombre con un hijo con leucemia, un fracasado que quiere salir con una modelo, una joven que aspira a ser más hermosa y otra que necesita conseguir dinero para su padre. Todos ellos visitan la cafetería para hacer un trato con el hombre sin nombre. Si llevan a cabo la tarea que el hombre les encomienda verán cumplidos sus deseos. 

Este es el punto de partida para The Booth at the End, una webserie producida por el canal FX compuesta de diez capítulos de 20 minutos de duración. La serie se divide en dos temporadas (5 capítulos cada una) que se desarrollan íntegramente en el interior de una cafetería. Las únicas constantes a lo largo de las dos temporadas son la presencia de Xander Berkeley interpretando al misterioso hombre y el uso de un estilo narrativo fragmentado que avanza y se mantiene cohesionado gracias a los buenos diálogos y las estupendas interpretaciones. 

Cada personaje quiere algo diferente y cada personaje tiene una tarea diferente. El hombre habla con ellos a lo largo de todo el proceso pues siente curiosidad por sus pensamientos, sus emociones, sus dudas, sus miedos, sus alegrías. Recoge toda esta información en un libro donde, meticulosamente, registra todo lo que le dicen. ¿Qué estarías dispuesto a hacer para salvar la vida de tu hijo? ¿Hasta dónde llegarías para verte guapa? ¿Cuál es el límite? ¿Realmente queremos lo que queremos? Las tareas que el hombre les encomienda pueden entrar en conflicto las unas con las otras o pueden complementarse. Las piezas que componen la trama van encajando a medida que los personajes avanzan en la realización de sus tareas y, al final, todo parece tener un sentido aunque puede que no nos guste el resultado. 

Las conversaciones entre el hombre y el resto de personajes fluyen repletas de vida, de dolor, de muerte, de felicidad, de incomprensión, de recelo, de esperanza. Los personajes se ven enfrentados consigo mismos y, al igual que el espectador, son obligados a plantearse ciertas cuestiones morales que no resultan cómodas. 

El hombre está interpretado por un increíble Xander Berkeley, quien da toda una lección interpretativa perfilando un personaje que a base de miradas, gestos y silencios es capaz de cargar con todo el peso de la trama. Un personaje tan fascinante como complejo del que poco o nada sabemos y que Berkeley compone con aparente sencillez. Hay momentos en los que despliega ternura hacia los demás, otros en los que se muestra duro y tajante. Momentos en los que parece dudar y sufrir con su “trabajo”, momentos en los que sonríe y se le nota contento. Todo esto es capaz de transmitir el actor haciendo gala de un exquisito minimalismo y usando ese instrumento maravilloso que es la voz. A su lado, en la mesa de la cafetería, se sientan actores y actrices como Jack Conley, Sarah Clarke (pareja en la vida real de Berkeley), Timothy Omundson, Noel Fisher, Danny Nucci o Abby Miller.

The Booth at the End es la demostración de que puede hacerse algo brillante con muy poco dinero. Aquí lo que importa son los diálogos, la sencillez de la puesta en escena y el trabajo interpretativo de los actores y actrices implicados en el proyecto. Estamos ante un drama que mantiene al espectador en suspense hasta el final porque las preguntas que nos hacemos son muchas. ¿Quién es ese hombre? ¿Es Dios o el Diablo? ¿Qué harán los personajes? ¿Quién es esa camarera? ¿Qué escribe en el libro? 

Un ensayo visual que explora la condición humana y los principios por los que nos regimos, dejándonos en evidencia la fragilidad de nuestras convicciones a través de unos personajes que dejan de lado su moral y su ética para conseguir aquello que más desean.

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El nuevo Doctor Who

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Nueva temporada, nuevos títulos de crédito, nuevo diseño de la TARDIS, nueva ropa. Deep Breath es un capítulo presentación en toda regla que abusa de la presencia de viejos conocidos (Strax, Vastra, Jenny) para que la transición sea más llevadera y que, a base de pequeños guiños al espectador, nos introduce a este Doctor de cejas enfadadas, de ceño fruncido, que no sabe por qué a elegido ese rostro y que no sabe, a ciencia cierta, si es un buen hombre. 

Estaba convencida de que Capaldi sería algo bueno para Doctor Who y los dos capítulos que he visto hasta ahora confirman que no me equivocaba. Peter Capaldi apareció en el Londres victoriano con Deep Breath, primer episodio de la octava temporada, para traernos un Doctor mucho menos amable y juguetón que Matt Smith y mucho más arisco, sobrio y oscuro, recuperando la línea de las dos primeras encarnaciones de la nueva era. 

El nuevo Doctor se ve afectado por el cambio, la regeneración deja sus recuerdos bloqueados o revueltos. El Doctor llega confundido, sin tener muy claro quien es él y quienes son los que lo rodean. Clara, por su parte, se resiste a aceptar el cambio de imagen de su “novio”. Una vez resuelto el misterio de la chica imposible, es hora de ver si esta compañera de viaje puede, por méritos propios, hacerse un hueco en la TARDIS. 

Por lo que hemos visto hasta ahora, el Doctor de Capaldi es mucho más brusco con las personas, mucho más directo y, por momentos, incluso cruel. Esta nueva versión tiene que hacer frente a los demonios de su pasado, unos demonios que siempre están presente, que siempre le perseguirán y que le obligarán, una y otra vez, a tomar decisiones difíciles que marcarán aún más su ya malgastada alma. El detalle del rostro, al que hace referencia en el primer capítulo, parece ser importante y cabe recordar que Peter Capaldi ya apareció en el universo Doctor Who: la primera vez dando vida a un comerciante de Pompeya en The Fires of Pompeii, la segunda vez en Torchwood. Entiendo que quieran justificar la elección de Capaldi de alguna forma, hicieron algo parecido con la Gwen Cooper de Torchwood cuando visitó Doctor Who en The Stolen Earth y Journey's End.

Sigamos con la companion, Clara es una compañera más bien resolutiva y autoritaria que no siempre está en la TARDIS sino que mantiene su vida en la tierra operativa: familia, trabajo, relaciones. Esto le permite tener independencia del Doctor y no vivir pendiente de la caja azul y su extraño propietario. El hecho de que no dependa del Señor del Tiempo y de que quiera hacer su propia vida, ya vimos que podría iniciar una relación con otro de los profesores del colegio, nos dice que si quisiera dejar de visitar la TARDIS en un futuro lo tendría mucho más sencillo. 

Esta nueva temporada introduce a Missy, una mujer extravagante que parece ir recolectando seres que mueren al cruzarse con el Doctor. Hasta ahora hemos visto  Missy dos veces y siempre en un lugar cálido, lleno de luz, una especie de paraíso donde van a parar los muertos.  Hay muchas teorías recorriendo internet sobre la identidad de este personaje y sobre sus intenciones pero yo prefiero no especular porque no es la primera vez que Moffat nos da gato por liebre. 

Espero que esta vez Moffat deje de lado sus juegos, sus rompecabezas y sus grandes planes para volver a lo básico; a un Doctor que viaja por el espacio y el tiempo junto a sus compañeros. Una serie entretenida, una aventura con toques dramáticos y cómicos, con un gran personaje principal y algunos secundarios realmente geniales. 

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Happy Valley, una protagonista con fuerza

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ESTA ENTRADA CONTIENE SPOILERS

Puede que la historia de Happy Valley suene a más de lo mismo, un drama policial en un pueblo inglés donde las vidas y acciones de varios personajes se van entrecruzando debido al secuestro de la hija de un exitoso empresario local. Es una historia que ya hemos visto varias veces pero que en manos de una guionista tan experimentada como Sally Wainwright adquiere un poderoso discurso dramático entremezclando la historia personal de la protagonista, Catherine Cawood (Sarah Lancashire), con su trabajo en la policía, el tráfico de drogas, la investigación del secuestro, los recuerdos del pasado y la política. 

Wainwright escritora de dos series tan recomendables y necesarias para entender la calidad televisiva que disfrutan en el Reino Unido como Scott & Bailey y Last tango in Halifax describe un fresco actual y emocional que funciona gracias a la protagonista de la historia, Catherine, una sargento de policía de casi cincuenta años, divorciada, que vive con una hermana ex adicta junto a la que cría a su nieto. La hija de Catherine, madre del pequeño, se suicidó poco después de dar a luz y su otro hijo mantiene una tensa relación con ella por culpa del pequeño. 

Un drama intenso, con un personaje femenino tan fuerte y tan arrollador que en tan solo dos minutos consigue cautivar al espectador. La interpretación de Sarah Lancashire está llena de matices, de capas y sutileza; Catherine Cawood es un personaje fascinante que no vacila, que no recula, que a pesar de las adversidades sigue adelante y que sabe, porque la vida se lo ha enseñado, que no hay que permitir que nadie te pise, que nadie te hunda. Y sin embargo, no pierde la esperanza, no pierde la dulzura, no pierde su humanidad. Es profesional cuando tiene que serlo y maternal cuando es necesario, es una roca cuando las circunstancias así lo requieren pero se hunde cuando la situación la supera. Sufre, llora y se enfada. El hecho de que Catherine sea un personaje tan completo es lo que la hace tan fascinante. En los últimos años, estábamos acostumbrándonos a ver personajes femeninos muy fuertes como la Stella Gibson de Gillian Anderson a los que les faltaba algo de calidez, de candor, de humanidad. Catherine lo tiene todo y más. 

Por otro lado, hay varias escenas a lo largo de los seis capítulos de la serie repletas de violencia hacia las mujeres: violaciones, palizas, agresiones. La prensa británica se quejó de ciertas escenas pero si nos fijamos bien, también son las mujeres las que solucionan los problemas, las que se salvan a si mismas y a los demás. Por ejemplo, Catherine consigue encontrar a la joven secuestrada. En ese momento, el secuestrador le propina una brutal paliza y es la víctima quien salva a Catherine de la muerte. Más adelante será la protagonista la que aprese al secuestrador/violador y se tome la revancha a base de golpes. 

Entre los secundarios destaca la presencia de Steve Pemberton, visto en Whitechappel y Psychoville, responsable del secuestro de la hija de su jefe. Su limitada visión de las cosas, su mezquindad y cobardía, acaban destrozando las vidas de todas las personas involucradas en el crimen. Siobhan Finneran, la maquiavélica O'Brien de Downton Abbey, es Clare la hermana de Catherine, en un personaje muy diferente al que interpretó en el drama histórico de la ITV. Aquí es una mujer dulce, preocupada por el bienestar de su hermana y del pequeño. Ella es, en cierta medida, el ancla moral de Catherine y le aporta cierta estabilidad familiar. 

Seis capítulos conforman la primera tanda de capítulos de esta serie que ya tiene confirmada una segunda temporada. El último capitulo reunió a un total de 6.18 millones de espectadores ante la pantalla,  y acumuló un 28% de share, unas buenas cifras para la BBC, aunque algo más bajas que su estreno que fue visto por 7,64 millones de personas. 

Una historia muy humana que no dulcifica la realidad permitiéndonos conocer las debilidades de los personajes,  sus miserias, sus miedos. Comprendemos el por qué de sus actos y aunque no compartamos sus decisiones y no nos gusten no podemos apartar la mirada de la pantalla. El entramado narrativo es tan fuerte que te arrastra hasta el último minuto. En resumen, gran calidad, buenas tramas, excelente guión e interpretaciones de alto nivel. Magistral. 

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Los mejores capítulos de Psych

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Tras ocho temporadas, la serie creada por Steve Franks, que se convirtió en una de las abanderadas del posicionamiento de USA Network en la mirilla de los seriéfilos se despidió de sus fans con un capítulo que deconstruía parcela a parcela las existencias de Shawn y Gus en Santa Bárbara y acababa con el traslado a San Francisco de los personajes, con guiño a Monk incluido.

Durante años disfruté con Psych, me hicieron reír. Siempre fue una serie que conseguía arrancarme una sonrisa, incluso cuando mi vida pasaba por momentos oscuros; y eso es algo que tengo que agradecerles. Mas allá del típico procedimental, la obra de Franks -y con el tiempo de James Roday- se convirtió en un juguete que les proporcionó la oportunidad de homenajear a la cultura popular, y en especial al cine. Puede que esta serie no sea recordada como un gran producto televisivo pero varios de sus capítulos pasarán a la historia por su excepcional fusión de elementos sacados del cine, la televisión y los cómics; por la gran química entre James Roday y Dulé Hill (Shawn y Gus) y por una intro juguetona y maleable acorde con el espíritu gamberro y festivo de Psych.

Ya hace meses que la serie terminó pero hasta el momento no he tenido tiempo para honrar su recuerdo. Lo primero es hacer un recopilatorio con los mejores capítulos. Allá vamos.

Indiana Shawn and the Temple of the Kinda CrappyReaparece Desperaux (Cary Elwes), un personaje recurrente que aportó intriga y glamour a varios capítulos de la serie. El título del episodio creo que es bastante explícito. Aquí tenemos a Shawn jugando a su particular versión del templo maldito y vistiendo cazadora y sombrero. 


Heeeeere's LassieHomenaje a The Shining con Carlton Lassiter en el papel de hombre que, poco a poco, va perdiendo la cabeza al mudarse a un nuevo apartamento. Sus vecinos y el entorno son tan inquietantes que acaba convencido de la presencia de fantasmas en el inmueble y requiriendo, por ello, la ayuda de Shawn y Gus. Hay un momento a lo cazafantasmas que no tiene desperdicio y Gus gritando perseguido por un demente Lassiter es oro puro. Sorprende que Dulé Hill participase en una serie tan seria como The West Wing  para acabar en una comedia donde su personaje es totalmente diferente al que interpretaba al servicio del presidente Bartlet.

American Duos: Primer capítulo temático de la serie, una genial parodia del programa American Idol con un invitado de lujo: Tim Curry. Además, una loquísima Gina Gershon (amo a esta mujer) se pone en la piel de un trasunto todo drogas y alcohol de Paula Abdul.


100 Clues Capítulo cien. Para celebrarlo se hizo un homenaje a la película Clue (fan declarada) y se contó con parte del reparto original. La curiosidad es que durante la emisión del capítulo la audiencia podía votar que final -había tres diferentes- quería ver. 


Mr. Yin Presents...El gran enemigo de Shawn es Yin, psicópata que apareció en repetidas ocasiones poniendo en jaque las habilidades de nuestro vidente y el temple de la policía de Santa Bárbara. En esta ocasión, y contando con mi querido Jimmy Simpson como actor invitado, la trama gira alrededor de las películas de Alfred Hitchcock puesto que el asesino en serie recrea escenas de sus películas para cometer sus crímenes. El capítulo tiene el plus añadido de introducir elementos dramáticos, algo a lo que los fans de la serie no estaban acostumbrados, y que sirvió para dar mayor profundidad a los personajes, afianzar sus relaciones e impregnar de tristeza la atmósfera siempre jocosa y despreocupada de Psych.


Dual SpiresGran capítulo homenaje a Twin Peaks. Espectacular en todos los sentidos, con un montón de referencias a la serie original y con la presencia de varios de los actores de la obra de David Lynch como Sherily Feen, Sheryl Lee, Dana Ashbrook, Robyn Lively o la mujer de leño. También aparece Ray Wise, un actor que debió disfrutar mucho de su paso por Psych porque apareció en un total de 3 capítulos. El capítulo fue escrito por James Roday y Bill Callahan. Roday llegó a escribir 16 capítulos de la serie y dirigir ocho de los 121 episodios que conforman las ocho temporadas de Psych. 


Lights, Camera... HomicidioTributo a los telenovelas sudamericanas. Shawn y Gus deben investigar un asesinato en el set de rodaje de una telenovela muy popular. Para poder investigar sin restricciones, Shawn se une al reparto de la telenovela y aprovecha para practicar su dominio del español. 


Santabarbaratown: Un asesinato conecta el caso de Shawn con uno de hace más de veinte años investigado por su padre, Henry. Ambos tendrán que trabajar juntos en la resolución de un misterio que los llevará a dudar de la integridad de los viejos compañeros de Henry en el cuerpo de policía. Un capítulo que sigue la tradición del cine negro concretamente haciendo un homenaje a Chinatown (1974). Este capítulo sirve para tratar la extraña y difícil dinámica familiar de Shawn y Henry acercándolos un poco más a pesar de las reticencias de ambos. 


This Episode Sucks: Kristy Swanson, Corey Feldman, Tom Lenk, Gus y Shawn disfrazados de vampiros, estacas, crucifijos y referencia a Buffy, The Vampire Slayer y prácticamente a todas las películas de vampiros que conozco. ¿Cómo no iba a estar este episodio en la lista? Una de las cosas más inesperadas del capítulo es que Carlton por fin encuentra el amor y esa relación se mantendrá en la serie hasta el final de la misma. 


Psych: The Musical: Un especial de 88 minutos que es todo un goce para los seguidores de Psych. Un capítulo musical con números muy trabajados, un Dulé Hill explotando sus habilidades como bailarín y una trama que se desarrolla entre las bambalinas de un musical sobre Jack El Destripador. El episodio recupera a dos personajes clásicos como Yin y Mary Lightly, además de dar la oportunidad a todo el reparto de lucirse cantando. Emitido en diciembre de 2013, fue una pre-despedida de la serie de lo más sentida y necesaria. 



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Robin Williams (1951 - 2014)

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Es tan triste despedirse de uno de los actores más carismáticos, polifacéticos y divertidos de la historia. Un actor que ha estado ahí desde que tengo memoria. Robin Williams participó en dramas, comedias y series de televisión. Me ha hecho reír y llorar. Le he querido con y sin barba, y siempre me ha gustado su trabajo. 

Lo vi por primera vez en El Mundo Según Garp, película que me hizo descubrir a uno de mis escritores favoritos, John Irving. Desde entonces, ha estado presente en la gran y pequeña pantalla de mi vida. Siempre recordaré películas como Good Morning Vietnam, El Club de los Poetas Muertos, Despertares, El Rey Pescador, Jumanji, El Indomable Will Hunting o El Mejor Padre del  Mundo.

El ganador de seis Globos de Oro, un Oscar y un montón de premios más poseía una voz prodigiosa que en España, por culpa del doblaje, no pudimos disfrutar. 


Williams empezó en la televisión y gracias al personaje de Mork pasó de ser un secundario en Happy Days a tener su propio programa entre 1978-1982. De ahí al cine y al estrellato. Premios, reconocimiento, películas y más películas. El año pasado regresó a la televisión con The Crazy Ones, una comedia de la CBS que se canceló tras una brillante primera temporada.  Hagamos un repaso por sus aportaciones televisivas durante las últimas cuatro décadas. 

Mork & Mindy

The Crazy Ones

Louie (Episodio: “Barney/Never”)


Wilfred (Episodio: "Progress")

Friends (Episodio: “The One with the Ultimate Fighting Champion”)


Homicide: Life on the Street (Episodio: “Bop Gun”)


The Larry Sanders Show (Episodio: “Hank’s Contract” / "Montana")


Happy Days (Episodio: “Mork Returns”)


Law & Order: SVU (Episodio: “Authority”)


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